lunes, 9 de febrero de 2009
pasa.
de a ratos oscuro.
lunes, 8 de septiembre de 2008
Estrella de mar.
que fue al mar a contemplar.
Un día, caminando a lo largo de la orilla,
el kupuna miro hacia la playa,
y vio una graciosa figura humana bailando.
El kupuna se preguntó en voz alta,
"¿Quién alegremente saluda este día con hula*?"
y comenzó a caminar rápidamente para ancanzarla.
acercándose,
el kupuna vio que el bailarín era un keiki (niño),
que no estaba bailando.
El keiki estaba alcanzando la arena para recoger algo,
y gentilmente lo lanzaba al mar.
El kupuna llamó al keiki,
"¡Aloha!, ¿Qué estás haciendo?
El keiki se detuvo, lo miró y le dijo,
"Lanzando estrellas de mar al océano"
Sorprendido el kupuna le dice,
"yo... yo supongo que debería haber preguntado,
¿POR QUÉ lanzas estrellas de mar al océano?"
El keiki sonrió brillantemente, apuntó hacia arriba y,
con exquisita simpleza, respondió,
"El sol está arriba, la marea se va.
Si no las tiro al mar, morirán"
"Pero, ¿No te das cuenta?", preguntó el kupuna,
"¿Que hay miles de playas y estrellas en ellas?,
¡no podrías marcar diferencia alguna!"
El keiki escuchó educadamente.
Luego se agachó, cogió otra estrella de mar,
la tiró gentilmente al océano, justo atrás de donde rompen las olas,
y exuberantemente declaró.
"Marqué una diferencia para esa estrella."
Traducido de http://www.geocities.com/~olelo/shelties/starfish.html por mi.
El cuento habla por si solo, quizás si fueramos más como el keiki y, compartiendo, fueramos haciendo pequeñas cosas y las sumamos entre ellas, harían un gran cambio. En el caso en el que fuera un gesto individual como el del keiki que no tenga incidencia a nivel mundial ni desestabilice la economía en la bolsa -a modo de ejemplo-, haría un cambio en quién recibe el gesto, que no deja de ser mayor. Así como la estrella se salvó de morir seca bajo el sol, podemos salvar los corazones de nuestros seres queridos de verse marchitos por la falta de una palabra amiga, de un gesto simple, de un "te quiero", de un "aquí estoy para apoyarte", podemos alegrar el día de quién se desencantó del mundo y de las personas simplemente saludandolo con una sonrisa, abrazando a quien lo necesite, etc... Quizás te tilden de loco, de raro, pero; ¿No es preferible ser un loco feliz, que hace felices a los demás y que puede sonreir y amar?.
para concluir y dejando abierto el espacio a una reflexión personal...
Creo en fin que el secreto de la felicidad está en el compartir. No vivimos solos y estar acompañado y compartiendo me gusta más.
Saludos! :)
jueves, 22 de noviembre de 2007
Legítima defenza
Señor juez:
Requiero ser en esta instancia mi propio abogado puesto que soy yo quién aparentemente conoce más sobre los hechos ocurridos, sin aún conocer su jerga legal y complicada he de alegar legítima defensa en cuanto al asesinato antes cometido y narrado a continuación.
El me miraba cada día con desprecio, me acosaba con sus pensamientos oscuros sobre la vida, me inculcaba esa idea de que el mundo no es más que un lugar vago y la vida una instancia pasajera en la que no sirve de nada trascender, todas las noches me hacía pensar en la soledad, me hacía sentir solo diciendo cosas a mi oído, aún yo sabiendo que estaba acompañado caía en su juego cruel sin ver salida aparente, se acostaba conmigo en mi cama y no me dejaba dormir recordándome todos los hechos que alguna vez me causaron pena, todas las veces que me han fallado, vivió años atormentándome, convenciéndome de que yo no era nada, de que lo que me demostraban quienes me rodeaban era sino más bien falso cariño aunque así no lo fuera, cuando entraba al baño, al mirarme al espejo el me mostraba cada vez lo feo que era, cada mañana me sacaba al patio a cavar un hoyo del cual después no iba a poder salir, cada día la convivencia con el se hacía más difícil, hasta que un día sin previo aviso mientras me atormentaba como siempre en el baño no soporté más, lo tomé y lo llevé a la cocina y clavé en su corazón el cuchillo afilado que usaba para cortar la carne dándole una muerte rápida e indolora y causando dolor a todos quienes lo rodeaban y lo querían, a todos quienes lo apoyaban y creían en el.
Sé, su señoría, que los hechos no justifican el acto y estoy conciente y arrepentido de que he obrado mal. No serviría de nada una condena mayor a la que he recibido de mi parte, no pido absolución legal pero si que considere no darle más carga a la que lleva mi familia, si lo hice, fue por que no resistí más y está claro que desde aquí abajo ya no me puedo redimir, el corazón me duele intensamente todos los días por esa herida que causó el cuchillo carnicero que penetró en mi. Ahora más que nada y sin más que decir, le rogaría me disculpara pero no puedo seguir escribiendo debido a que como usted ya bien sabe y todos los que estuvieron presentes en mi despedida, estoy en una prisión algo estrecha y los seis pies de tierra sobre mí ejercen una presión que me incomoda.
Atte: Benito Depreso.
lunes, 20 de agosto de 2007
Tiempo.
cura del olvido,
aguijónete tan mareado,
renglón que delimita carcomido.
Aurora de la vida,
prisión tan implacable,
alarma de comida,
patrón imperdonable.
metronomo del músico,
tortura del trabajo,
medidor tan rustico,
tiempo del carajo.
Saludos!